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El provocador global, capítulo II

El provocador global, capítulo II

Acuerdo de Paris para la lucha contra el cambio climático, acuerdo nuclear con Irán para frenar su desarrollo atómico, acuerdo comercial con México y Canadá, alianza militar de la OTAN, acuerdos comerciales con la Union Europea, acuerdos comerciales con China, Tratado comercial del pacífico. Estos son sólo algunos de los contratos internacionales que desde que llegó a la casa blanca Donald Trump o rompió o decidió unilateralmente modificarlos.  Desde amenazas de guerras atómicas a cumbres impensadas con esos mismos políticos a los que amenazaba con aniquilar, Trump sorprendió desde el primer momento desde que llegó al salón oval, sin duda rompió todos los estereotipos de cómo el mundo y los propios estadounidenses estaban acostumbrados a ver  en acción a su comandante en jefe.

Por estas horas un nuevo enfrentamiento generó el choque entre Estados Unidos y un aliado, al menos hasta ahora, Turquía. La decisión de Donald de duplicar los aranceles en este caso al acero y el aluminio golpeó de lleno en la lira turca y por ende, gracias a la globalización, a quienes están en la misma bolsa, como advierte los economistas, la Argentina.

Turquía al igual que naciones europeas aliadas de Washington vio como lo impredecible se hizo presente, Trump decidió actuar y otra vez su ira, ahora contra el presidente Erdogan, llevaron no sólo a la crisis económica de esta nación sino a declaraciones que podrían suponer que este aliado militar clave pudiera como lo anunció Erdogan buscar «nuevos mercados y nuevos socios».

El hombre que se pelea al mismo tiempo con el mundo es también el que primero felicita a la emblemática fabricante del icono estadounidense de las motos Harley Davidson y luego busca con sus tuits su caída por una decisión empresarial producto justamente de las políticas estadounidenses hacia Europa.

En medio de una de las tantas crisis dentro de la casa blanca, una de las personas del entorno del presidente Trump aseguró que el comandante en jefe de una de las principales potencias mundiales, reaccionaba como un niño caprichoso cuando el resultado no era el esperado.

Más a allá de este caso puntual de enfrentamiento entre Turquía y los Estados Unidos de Trump, es bueno recordar un comentario que se dio durante la campaña presidencial. Del lado demócrata buscaban mostrar el carácter volátil de Donald Trump y se preguntaban que podría suceder el día que Trump fuera presidente si llegaba a tener en sus poder los códigos nucleares.  El spot de campaña palabras más palabras menos decía, si no puede contenerse a la hora de escribir en twitter será capaz de manejar los códigos atómicos?

Lo paradójico que en medio del escandalo que lo investiga a el y su entorno más cercano por la injerencia rusa durante las presidenciales de 2016, sus asesores también le están pidiendo ahora que frene sus impulsos a la hora de enviar tuits ya que podrían perjudicarlo.

«Es mi naturaleza» le dijo el escorpión a la rana, mientras ambos se hundían en el río luego de que la rana sintiera el picazón mortal del escorpión sobre su lomo, cuando éste le había prometido que no lo iba a hacer.

Más allá de su autopromoción de éxitos en materia internacional, Trump logró que aliados públicamente afirmaran como lo hizo Alemania, que ya no pueden confiar más en EE.UU, Rusia y China se unen para sumar fuerzas, el presidente iraní se reúne con Putin y el dictador norcoreano esta lejos de haber comenzado la tan promocionada desnuclearización. Los actos de Donald Trump son decisiones de gobierno consensuadas y planificadas o impulsos personales?

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