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CORONAVIRUS: A CIEGAS

CORONAVIRUS: A CIEGAS

Cuando observo a quienes deben tomar las decisiones de encaminar la vida de miles de millones de personas en medio de la crisis generada por el virus Covid19 y las diferentes realidades globales me llevan a una imagen. La de un estudiante en una prueba en el colegio mirando a su compañero para ver si las respuestas que escribe son las adecuadas y así obtener confianza para seguir camino en ese desafío.

Cada gobierno en distintas partes del planeta está atento a los aciertos y los fracasos de otras naciones para saber por dónde continuar y así poder dar el próximo paso.

Los comandantes en jefe de esta guerra sin armas a su vez deben transmitir ese camino que se abre en un laberinto oscuro, con infinidad precipicios a los costados pero también por delante a los ciudadanos.

En las últimas horas quienes habían decidido ordenar a sus compatriotas salir con sus familias a las calles y comer en restaurantes  y continuar con sus vidas, ahora decidieron pedir que se queden en sus casas. El presidente mexicano además les pidió a contra marcha de lo que había dicho hace 48 horas, que respeten la distancia para no contagiarse.

Trump rodeado de sus expertos puso la misma cara de piedra cuando escucho que entre 100 mil y 200 mil de sus compatriotas podrían morir por el coranavirus y millones serán infectados, como cuando afirmaba que todo se trataba de una gripe.

Europa sigue sacudida por las cifras de Italia y España mientras el mundo quiere creer que la luz al final del túnel esta en China y otras naciones que, por el momento parecerían poder contener los contagios. Pero todo, en mundo tan caótico podría cambiar ya que nadie parecer haber logrado controlar aún al monstruo, que más allá de los muertos e infectados, por ahora números que no son superiores a otras enfermedades, sin embargo generaron el mayor caos planetario de las últimas décadas.

A esta altura de la crisis, se ve  cada vez más claro que no hay ningún país que tenga un sistema de salud que pueda soportar una demanda como la que genera una enfermedad que no tiene cura.

Esta falta de respuestas,  en un mundo que se creía con un seguro contra todo riesgo,  disparó la ruptura de las estructuras y contratos que se nos vendían como pilares fundamentales e indestructibles.

Mientras cada paso adelante parece hoy un milagro, desde Londres las autoridades que no están en cuarentena e infectadas como el primer ministro, sostienen que en 6 meses los ingleses recobrarán su vida “normal”. Una promesa que en estos momentos se parece más a una mentira que a la falta de certeza que inunda como el virus los despachos de quienes deben tomar las decisiones.

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