EL OTRO VIRUS

EL OTRO VIRUS

¿Por dónde empezar?  A la hora de buscar la punta del ovillo de esta realidad global, son tantos los frentes de tormenta que me cuesta dar el primer paso. Sin embargo algo está bien a la vista, hay un común denominador: la inestabilidad social y política ya no es patrimonio de las naciones donde en los últimos años se vivieron situaciones turbulentas.  Lo impredecible copó gran parte del tablero internacional, avanza como un virus, y ya sabemos lo que sucede.

Si bien son muchos los conflictos latentes e impredecibles, y sólo para mencionar uno podemos ver cómo aumenta  la tensión entorno a la disputa entre Turquía y Grecia por los recursos petroleros y de gas en el mediterráneo, situación que llevó a diplomáticos europeos a advertir sobre la posibilidad real de un conflicto militar en Europa!!

Pero quería detenerme en lo que, desde mi punto de vista es un foco de contagio, que en esta nueva era podríamos señalarlo como  súper propagador de inestabilidad y contagio.

Una potencia mundial tiene un rol crucial en la estabilidad o inestabilidad de sus vecinos y más allá. Por acción u omisión sus movimientos repercuten como las ondas en el agua al arrojar una piedra. En otras oportunidades compartí mi preocupación sobre la llegada de un hombre impredecible a la presidencia de los Estados Unidos, más allá de las valoraciones políticas. Desde hace 4 años vengo advirtiendo que un hombre con esa matriz  en un país tan importante como lo es los Estados Unidos iba a genera cambios y que esa conducta impredecible en un centro de poder era peligrosa para los habitantes de esa nación pero  también para el resto del planeta. En este corto tiempo trascurrido creo que pocos imaginábamos lo que podría haber significado la presidencia Trump. Incluso creo que esa valoración es aún incompleta ya que estamos muy cerca del objetivo a analizar. Como cuando no podemos ver con claridad ya que estamos muy cerca de una fotografía.

En un mundo dónde se establecieron, reglas, valores y modos de actuar, no digo que sean los correctos ni los mejores, pero donde se demarcó un camino, la entrada en acción de alguien que decidió romper de forma constante todos esos parámetros de guía generó un cambio de rumbos y acciones. A nivel internacional a modo de dar unos ejemplos: modificación en la política medioambiental, acuerdo nuclear con Irán, alejamiento en la alianza con los países europeos frente a Rusia, la nueva guerra fría con China, su cambio en la presencia en conflictos internacionales como Afganistán, Irak o  Siria, pero también se pueden nombrar las constantes marchas y contramarchas.

Si estos cambios son sólo algunos de los puntos en materia global,  todo  fue mucho más profundo incluso a nivel de política doméstica. Las imágenes que provienen de los Estados Unidos: saqueos, marchas, represión, enfrentamientos armados entre civiles, brutalidad policial, denigración de la contienda política, también generan una onda expansiva a nivel internacional. Los movimientos reales, si bien pueden no coincidir con el relato, generan modificaciones en el afuera. Estados Unidos se adjudicó ser una democracia perfecta o la cuna de los valores democráticos, y en la actualidad claramente su sistema político está en graves problemas, tanto es así que republicanos y demócratas hablan de estas próximas elecciones como cruciales para la democracia en el país.

En más de una oportunidad a lo largo de los últimos 11 años compartí mi preocupación  por el  desafío mundial debido a  la debilidad institucional y la corrosión de la democracia como modelo aspiracional, al menos en esta parte del mundo.

Hoy ni siquiera en la nación que dice exportar la democracia, incluso bajo el poder de sus bombas e invasiones, el discurso del relato parece haber perdido fuerza y eso también tiene un peso a nivel global. Por si no pude ser claro, no creo que Estados Unidos sea una democracia perfecta, de hecho las democracias están perdiendo fuerza ante los avances de la nueva comunicación y la interconexión de los distintos poderes mundiales y su alejamiento de las soluciones y la representación del ciudadano. Pero la caída dela máscara de la exportación de la democracia y la crisis interna en los Estados Unidos también están jugando un factor de contagio y crisis internacional.

Por estos días una ola de cada vez más violencia se está dando en las calles y en la política estadounidense. A medida que nos acerquemos al momento de la votación presidencial (3 de noviembre 2020)  todo indica que ese huracán será cada vez más poderos.

Las denuncias pre- elección de un fraude por parte del presidente Trump  y los posibles inconvenientes en la votación por correo no hacen más que debilitar el proceso de por si complejo. Bajo el lema “Ley y orden” el presidente busca su reelección. Bajo ese slogan de campaña estará por verse a quién se beneficia del caos.

En tiempos en los que los extremos buscan imponerse se hace cada vez más difícil llevar el barco, al que todos estamos subidos, a  buen puerto.

Ante esta realidad compleja, en la que imponerse a los extremos en busca del acuerdo y el bien común para entrar en una era distinta y no volver a repetir los errores del pasado parece imposible,  les dejo el sentir  de un líder que traspasó las fronteras de su país.

 “Todo parece imposible hasta que se hace”

Nelson Mandela

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