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LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA

LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA

Por estas horas Rusia se convirtió en el segundo país con más personas contagiadas del mundo. Estados Unidos no parece poder salir de la primera ola de la enfermedad mientras el coronavirus comienza a rodear a quien buscó minimizarlo desde un comienzo, el presidente Donald Trump. Los empleados de la Casa Blanca ahora tienen que usar barbijo, parte del equipo de expertos y quienes guían al país en medio de la tormenta están en cuarentena, el vicepresidente está a su vez en una situación de riesgo ya que su vocera se contagió al igual que un edecán presidencial. Por esta razón ambos, presidente y vicepresidente, deben ser testeados de esta enfermedad todos los días. No pudieron tapar el Sol con un dedo.

Hace tan sólo un mes estas líneas que buscan describir como cambiaron los escenarios para las personas que lideran dos de las tres naciones más poderosos del mundo eran impensadas. Putin puede buscar modificar la realidad bajo su estricto control de la información, sin embargo como el agua, la verdad comienza a escurrírsele por las manos. Trump en plena campaña por la reelección ya ni siquiera soporta las conferencias de prensa que abandona cuando los reporteros, ahora acostumbrados a repreguntar a un presidente fuera de lo común para la política estadounidense, lo increpan en vivo cuando se sienten atacados por quien hasta ahora manejaba la vida política y los medios como un gran show.

Nada parece quedar en pie, este tsunami amenaza llevarse todo puesto. Incluso es difícil poder aventurase a plantear un escenario hacia fin de año. ¿O alguno de ustedes podía imaginar que Estados Unidos estaría a esta altura en una de las peores crisis desde los años 30? ¿ o que 4 mil millones de personas tuvieran que permanecer encerrados en sus casas?

La primera ola de este tsunami alcanzó al mundo entero, mientras los efectos aún se sienten con distinta intensidad en cada nación, a lo lejos aparece un moviendo en el agua, algo está pasando, aunque nadie sabe que es.

Mientras tanto las ciudades más castigas buscan regresar a la “normalidad “una palabra cada vez más extraña, difícil de encontrarle contexto, ya no parece incluso tener sentido usarla porque no puede adaptarse a lo que vivimos por estos días.

Al tiempo que comenzamos a ver en otros países como la gente busca recuperar su libertad con nuevas reglas que intentan darles una pátina de la vida que tenían antes, el mar se ve cada vez más agitado, incluso algunos comienzan a preguntarse si no será otra ola  generada por el mismo tsunami.

Nuevos contagios, preguntas sin una clara respuesta, escenarios aún desconocidos, expertos que no encuentran como ubicar sus conocimientos en esta crisis y vacunas que ahora aseguran no estarán totalmente disponibles hasta dentro de dos años, si es que fueran la respuesta a este gigantesco desafío.

La necesidad de mantener los sueños, nuestras vidas bajo un manto de predictibilidad fue la droga fundamental para mantener el barco a flote, mientras millones en sus balsas siguen jugándose la vida en el mar para poder subir a bordo de ese buque llamado progreso, una palabra también que a miles de millones de personas en este mundo les suena tan extraña como a nosotros hablar de “normalidad”.

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