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Miguel Díaz Canel, presidente de Cuba

Miguel Díaz Canel, presidente de Cuba

Cuba es escenario de un cambio generacional, después de 60 años en el poder los Castro dejaran de estar en la primera plana. El congreso cubano eligió a quien fue señalado por los Castro para sucederlos. Miguel Díaz Canel, quién recorrió durante los últimos 30 años los distintos escalones de la estructura del poder en Cuba fue puesto a la derecha de Raúl en el año 2013. Ocupó desde entonces  el lugar del presidente Cubano en eventos internacionales más allá de haber sido hasta ahora el número dos del gobierno.  Pero este joven presidente, para la edad de la dirigencia cubana, no estará sólo a la hora de ocupar el espacio que lentamente le dejara su mentor.  Ejercerá el rol de presidente pero Raúl estará ahí para sostenerlo y servir de puente entre la vieja guardia y la nueva generación de dirigentes.  Hasta el 2021 el ahora ex presidente Raúl Castro liderará la jefatura del partido comunista cubano. Quién ocupará el número dos del nuevo gobierno será un hombre de 72 años. Históricos de la revolución estarán en el consejo del estado con edades que promedian los 80 años. Este cambio genera sin dudas expectativas en la Isla pero también en los cubanos que viven en la Florida. Reformas económicas, mejorar la economía de la isla, lograr hacer crecer a los emprendedores, hoy el 12 por ciento de la fuerza laboral cubana, frenar la dependencia de una Venezuela en Crisis, mejorar aún más las relaciones con China, en el 2017 el socio comercial más fuerte de Cuba, son algunos de los títulos que encarará la nueva administración.

Después de la apertura hacia los EE.UU. con el histórico encuentro entre Obama y Raúl Castro, la vuelta al pasado con la llegada de Trump, frenó  los avances en materia economía y apertura que ambas naciones buscaron llevaran adelante, con el objetivo y la estrategia de Obama de lograr una apertura política  luego de las mejoras en Cuba y de hacer más dependiente a la isla de los Estados Unidos.

A menos que surja una sorpresa en la política exterior de los EE.UU como sucedió con Corea del Norte, no parece haber intención de modificar la mirada hacia el nuevo presidente cubano. Pero el futuro no existe, por lo que habrá que esperar y ver si algunos gestos como la recomposición de las relaciones en torno a la embajada de los EE.UU en cuba, hoy con el mínimo de presencia diplomática abre la puerta entre ambas naciones. Miguel Díaz Canel deberá mientras tanto llevar a la práctica las reformas que Raúl Castro no llegó a implementar a lo que se sumará su propia impronta. Las reformas serán como hasta ahora, a la cubana, los plazos son largos, las expectativas de cambio de quienes no viven en Cuba no van a la velocidad que establecieron hasta ahora quienes gobernaron el país e incluso como lo esperan los propios cubanos.

Miguel Díaz Canel, el perfil del nuevo presidente de Cuba.

Alexandre GROSBOIS / Moises AVILA ( AFP)

Sus vecinos lo recuerdan como aquel «buen muchacho» que andaba en bicicleta. Miguel DíazCanel condujo sobre ruedas su militancia en el Partido Comunista y se alista para suceder a los Castro en Cuba, tras seis décadas de revolución.

Criado en Santa Clara, al este de La Habana, este ingeniero electrónico de 57 años nació después de la revolución y no porta los galones ni la fama de sus antecesores triunfadores de 1959. Gusta de los pantalones jeans y Los Beatles. Y quienes han alternado con él, confían en su buen trabajo.

«Para mí es un dirigente de pueblo, un dirigente de masas. Cuando él dirigió el partido aquí fue sensacional porque ni tenía hora (de salida) y estaba en todos los lugares», recuerda José González, un jubilado de Santa Clara.

Miguel DíazCanel Bermúdez, profesor universitario a inicios de su carrera, fue miembro del buró nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas y primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) de la provincia de Villa Clara en 1994, golpeada como el resto del país por la crisis que generó el fin del subsidio soviético.

«Es un gran muchacho, buena gente porque yo me acuerdo que la cafetería esa que está ahí, él fue el que la hizo y siempre estaba ahí metido en bicicleta y en short», cuenta a la AFP el excombatiente Pablo Alfonso, en Santa Clara.

Ante la falta de combustible en la época, la bicicleta fue el medio común de transporte, a la que un austero DíazCanel apeló.

En 1992, el diario Juventud Rebelde destacó su «figura de Apolo y su brillantez cuando le tocaba hablar en público», además de su «fuerza, ímpetu y ternura».

Hoy, con el cabello cano, fue propuesto formalmente como el candidato único para suceder a los hermanos Fidel y Raúl Castro. La propuesta ya está en manos de la Asamblea Nacional, que deberá votar el planteamiento durante su plenario que culmina el jueves.

En 2003, mientras servía en la provincia de Holguín (noreste), hizo su entrada entre los 15 miembros del selecto Buró Político, centro del poder en la isla.

En 2009, Raúl Castro, que había heredado hacía tres años el poder de su hermano enfermo Fidel, le confió el Ministerio de Educación Superior. En marzo de 2012 accedió a una de las ocho vicepresidencias del Consejo de Ministros.

Entró al Consejo de Estado en 2013, directamente al puesto de primer vicepresidente, supliendo al histórico José Ramón Machado Ventura. Proyectó una imagen moderna, abogando por una mayor apertura a internet y una prensa más crítica.

El nuevo presidente tendrá que consolidar las conquistas de la revolución y continuar la transición económica iniciada por Raúl, además de conducir la política de la isla frente a la agudización del bloqueo de Estados Unidos y el retorno de Washington a un lenguaje de confrontación.

«No es un advenedizo ni un improvisado», dijo Raúl, elogiando sus tres décadas de leal servicio y «sólida firmeza ideológica».

Se ha esmerado en evitar toda polémica, dar entrevistas y en hablar solo en actividades públicas. Padre de dos hijos de un primer matrimonio, DíazCanel se casó después con Liz Cuesta, una académica en cultura cubana.

La televisión lo mostró en un colegio de Santa Clara junto a su esposa haciendo fila para votar en la elección legislativa de marzo, una imagen conyugal poco frecuente en la dirigencia.

«El gobierno que estamos eligiendo hoy va a ser un gobierno que se va deber al pueblo, el pueblo va a participar en las decisiones», dijo en aquella ocasión.

Pero también sabe mostrarse inflexible. En un video filtrado en internet previene a los dirigentes del PCC que no debe darse espacios a los «contrarrevolucionarios».

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